miércoles, 17 de febrero de 2016

The Riddle of the Sands, by Erskine Childers

'Where am I to steer for?' I asked, wildly. 
'Oh, don't trouble, I'll take her now,' he replied. I felt it was time to make my position clear. 
'I'm an utter duffer at sailing,' I began. 'You'll have a lot to teach me, or one of these days I shall be wrecking you. You see, there's always been a crew'—
'Crew!'—with sovereign contempt—'why, the whole fun of the thing is to do everything oneself.' 
'Well, I've felt in the way the whole morning.' 
'I'm awfully sorry!' His dismay and repentance were comical. 
'Why, it's just the other way; you may be all the use in the world.' He became absent.

I read a positive comment on this adventure book (it read something like 'the first and inspiration of all spies stories'), and started to read it in a moment in which my mood matched the protagonist's. It did contain some additional elements which attracted me, like the British stereotypes, the sea adventure and the mystery factor. But it surprised me in its capability to slowly and surely transport the reader to the feeling and smell and toil of cruising in a small sailboat in the North Sea.

Carruthers is the reader's mirror here, or at least he was my own, but all of the main players in the story are carefully crafted –the work of an artisan. Classical music is an excellent companion to this book, Die Moldau by Smetana being a perfect chioce. Besides, you can get it at the Gutemberg Project and it's an exciting adventure book.
By Scanned by uploader from The Riddle of Erskine Childers ISBN 0-09-128490-2. Original from Hulton Press Library cuttings agency., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=43948202

El atlas de las nubes, de David Mitchell


—El sexteto Atlas de las nubes … Robert Frobisher… La verdad sea dicha, lo conozco de oídas, aunque nunca le he puesto la zarpa encima… Frobisher era un niño prodigio, murió cuando comenzaba a despuntar… Déjeme ver, tengo aquí el catálogo de un vendedor de San Francisco especializado en rarezas… Franck, Fitzroy, Frobisher … Aquí está, con una breve reseña y todo… Sólo se hicieron quinientas copias… en Holanda, antes de la guerra, caray, no me extraña que sea una rareza…

Aunque había oído hablar muy bien de esta novela, no tiene un comienzo que enrede rápidamente la imaginación del lector. La longitud del volumen tampoco ayudaba a incentivar a la lectura. Llevaba tiempo con el libro disponible, y sin hacerle mucho caso. Me encendió de nuevo el interés ver algunas escenas de la versión cinematográfica (que, dicho sea de paso, parece mucho más confusa que la novela). Poner rostro a los personajes dio el empujón definitivo.

Se trata de una novela singular en su estructura, en la que las distintas épocas quedan cosidas de una forma original. Cada relato resulta vívido y atractivo, y el pequeño esfuerzo de sumergirse en él se ve pronto recompensada con una narrativa de una frescura sorprendente. Son llamativos los ecos en los relatos, la encuadernación de unos dentro de otros, y lo adictivo que resulta el final truncado de cada primera parte. Los protagonistas de cada relato son magníficos, cada uno con sus peculiaridades y de acuerdo con el tono de cada historia. El conjunto es el de un conjunto sinfónico de melodías muy conseguido. Muy recomendable.

Surco de un disco para gramófono. Wikimedia Commons.

sábado, 29 de agosto de 2015

Historia de Roma, de Indro Montanelli

Mirando las cosas desde arriba y tratando de darles una explicación, puede decirse que Roma nació con una misión, la cumplió y con ella acabó. Esa misión fue la de reunir las civilizaciones que la habían precedido, la griega, la oriental, la egipcia, la cartaginesa, fusionándolas y difundiéndolas en toda Europa y la cuenca del Mediterráneo. No inventó gran cosa en Filosofía, ni en Artes, ni en Ciencias. Pero señaló los caminos a su circulación, creó ejércitos para defenderlas, un formidable complejo de leyes para garantizar su desarrollo dentro de un orden, y una lengua para hacerlas universales.


Hace años leí la Historia de los griegos del mismo autor,  y quedé entusiasmado por la frescura del retrato, el sentido del humor y la viveza de la acción. Un libro cortísimo, pero que se devora en muy poco tiempo. Poco después encontré esta Historia de Roma, que esribió antes que la de los griegos y que fue famosísima en su país de origen. 

Es interesante conocer algo acerca de Montanelli, de su vida intensa, de su forma de entender el periodismo y de su independencia intelectual. Lo recomiendo para entender mejor al personaje que nos escribe. Se lee como se escucha a un interlocutor entusiasmado, inteligente, divertido y que habla teniendo muy presente al que escucha.

Al tratarse de una historia de Roma escrita por un italiano, hay una clara identificación con ella como una empresa propia. Más claramente cuanto más avanzamos hacia la final decadencia del imperio. El libro, que es muy atractivo de leer, nos traslada no sólo al escenario y a los hechos pasados, sino al espíritu de la época. Revivimos la aventura del primer gran imperio europeo, aunando los elementos de la historia clásica con la descripción viva del día a día.


CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=263316

lunes, 27 de julio de 2015

Hombres buenos, de Arturo Pérez-Reverte

Suenan risas corteses y comentarios sazonados de ingenio. Alguien introduce el nombre de Lavoisier, menciona el aire vital y el aire ázote, y la conversación sigue por ahí. Sentado en el corro de sillas y sillones puestos de cualquier manera sobre una magnífica alfombra turca, vestido de muy correcto oscuro, don Hermógenes Molina, cuyo francés no es lo bastante bueno, asiente con sonrisa bondadosa cada vez que no entiende algo. Junto al bibliotecario, don Pedro Zárate, frac azul con botones de acero y calzón blanco de nanquín, se mantiene un poco aparte en su silla, algo envarado, más observador del ambiente y personajes que atento a la charla.



No soy un juez objetivo; me gustan las novelas de Pérez-Reverte, sus personajes y los mundos en los que se mueven (algunos más que otros, y hay alguna novela que he dejado pasar). En esta parece ofrecer a sus lectores clásicos los elementos que han hecho la biblografía de Pérez-Reverte atractiva a tantos: aventura, libros y cultura, viajes, una mirada mordaz a los tipos hispanos y un estilo rápido, inteligente y divertido.

En esta ocasión, y como novedad, encontramos además un retrato-defensa-exposición de la Academia a la que pertenece, y un juego narrativo (distinto al de El club Dumas) que se parece mucho a una visita medio ficticia, rápida y guiada por la tramoya de una novela. Uno de los puntos fuertes de la novela es la pericia del autor para destilar su erudición y su amplio trabajo de documentación de modo que, no solo no abruma al lector, sino que aumenta su disfrute de la historia.
Como muchas de sus novelas (especialmente de las primeras) es difícil de dejar de leer.

No comparto con Pérez-Reverte su fatalismo en cuanto al progreso de los pueblos (y el español en concreto). Es por ello que, aunque el autor no se identifique con la visión de don Hermógenes Molina (me parece que el autor se viste más de Pedro Zárate que de su compañero), hubiera sido justo permitirle al primero hablar más y completar algunos de sus balbuceos. La pareja hubiera ganado en solidez.










viernes, 10 de julio de 2015

Farenheit 451, por Ray Bradbury

—Bueno —le dijo ella por fin—, tengo diecisiete años y estoy loca. Mi tío dice que ambas cosas van siempre juntas. Cuando la gente te pregunta la edad, dice, contesta siempre: diecisiete años y loca. ¿Verdad que es muy agradable pasear a esta hora de la noche? Me gusta ver y oler las cosas, y, a veces, permanecer levantada toda la noche, andando, y ver la salida del sol.
   Volvieron a avanzar en silencio y, finalmente, ella dijo, con tono pensativo:
—¿Sabe? No me causa usted ningún temor.
   Él se sorprendió.
   —¿Por qué habría de causárselo?
   —Le ocurre a mucha gente. Temer a los bomberos, quiero decir. Pero, al fin y al cabo, usted no es más que un hombre…


Tengo un amigo al que le encanta la mezcla de ciencia ficción, futurismo y filosofía de Ray Bradbury. Es este último punto el que me disuadía de empezar a leer a este autor. Me lo imaginaba arduo.
Otro detalle del que habla el autor en la introducción aumentó mi temor: se trata de su primera novela. Sin embargo, el hecho de que tratara de un futuro en el que leer libros está prohibido, incitaba al mismo tiempo mi curiosidad. Igual que el detalle de cómo fue publicada por primera vez (también lo explica el autor en la introducción).
Aunque el estilo no es claro, el relato es atractivo, además de la reflexión que el libro plantea. La historia es interesante, y es suficientemente parca en descripciones como para que el lector pueda llenar con sus propios escenarios futuristas lo que no está escrito.
Uno de los puntos más interesantes del libro es reproducir una imaginación pasada acerca del futuro. Es aquí, en la constatación de los errores y aciertos de Bradbury, donde creo que surge una idea brillante: no es necesaria la represión física para el sometimiento de la población.
Próxima parada, Crónicas marcianas.


jueves, 2 de julio de 2015

Dr. No, by Ian Fleming

Now I’ve got some more news for you. There’s a job come up. In Jamaica. Personnel problem. Or that’s what it looks like. Routine investigation and report. The sunshine’ll do you good and you can practise your new guns on the turtles or whatever they have down there. You can do with a bit of holiday. Like to take it on?’

Bond thought: He’s got it in for me over the last job. Feels I let him down. Won’t trust me with anything tough. Wants to see. Oh well! He said: ‘Sounds rather like the soft life, sir. I’ve had almost too much of that lately. But if it’s got to be done … If you say so, sir …’

‘Yes,’ said M. ‘I say so.’


I was expecting this from the beginning. I had been attracted to the first 007 novels by the adventures I had enjoyed in the films -whether Connery, Brosnan or Craig's. But I was taken aback when I met the James Bond in Casino Royale. Don't misunderstand me, I did enjoy the first novels. It's just that they didn't portrait the hero, the mad villain, the hi tech secret base or the gadgets I had imagined I'd read about.

But in Dr No you've got all the exciting elements one would expect from the films. Once you get in touch with the myth (in the films) and then find it shattered (in the first novels) now everything seems to fall into place.

There is something else I's like to say -I recommend starting the series from the beginning or, if you just don't want to, pick From Russia with Love, which comes right before this one. It does deserve a post of its own, and I may write one one day.

Now, back to Dr No. There is an interesting game in connection with the character in the title. The reader needs to imagine and then rebuild their picture of the villain, since it is only little by little that we get to know him. A bit blurred at the end, by the way. One thing that kept me half smiling through all the hardships was the contrast between the initial setting and the way the plot develops. I think there is some interest in two of the secondary characters -Honeychile Rider and M. A bit of more detail on the two wouldn't have hurt.

It's a good summer read.

"JamesBondBeach3" by Banjoman1 - Own work. Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons.